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¿De qué hablamos, cuando hablamos de amor?

El profesor Marston y la Mujer Maravilla/Película.





Ayer encontré este título en el canal de Netflix. Una película del 2017, recién estrenada para México. Me llamó la atención la breve sinopsis de la que dispone y en la que, sobre los protagonistas, hace mención de una pareja de psicólogos que además de inventar el primer aparato detector de mentiras, incursiona en un triángulo amoroso del cual resultará la creación del personaje de cómics, la Mujer Maravilla.


El tema del triángulo ha sido por demás, tratado en muchas otras series, películas y puestas en escena, que ponen el ojo en el huracán emocional y práctico que despierta en la vida de los involucrados este tipo de situaciones. Pero rara vez abordan, en primer lugar, un caso biográfico (aunque me parece que tiene algunos tintes de ficción en su trama) y mucho más raro, que sus personajes centrales sean profesionales de la salud mental y emocional.


La película es fascinante para quienes disfrutamos de la exploración profunda de la compleja y variada psiquis humana, pues, sobre todo, nos pone a mirar de frente y con absoulta honestidad, la sombra personal (jungiana y astrológica) para evaluar qué tanto somos capaces de sostener nuestra “verdad” y nuestras pulsiones instintivas primarias, ante otro. Que nos preguntemos, simultáneamente, qué tanto y verdaderamente hablamos de amor, cuando lo hacemos.


Nuestra sociedad niega el acceso a mirar la sombra, como si hacer de la vista gorda la anulase… bien sabemos que es todo lo contrario: que lo negado y reprimido cobra fuerza,

que termina por arrollar con sus tormentosas aguas desbocadas nuestra conciencia, no sin antes causar más desajuste y crisis, que la que supondría dedicarse a encarar la totalidad de nuestro ser, y así, abrazar con mansedumbre y ternura, el proceso de integración que conduce a la verdadera madures y auto gobernanza.


Escenas discretas y bien cuidadas de erotismo que sugieren pulsiones de sadomasoquismo y sexo compartido entre tres, aparecen sin las eternas elongaciones holliwoodescas comunes, logrando con atino, respaldar la construcción del psiquismo de los personajes, quienes, por cierto, tienen mucho más que piel e instintos que testimoniar: El profesor Marston y la Mujer Maravilla no es solo plausible por su honestidad, sino por su interesante y sencilla objetividad... hay varias cosillas qué aprender de ella sobre la construcción "moral" que de las instituciones sociales de matrimonio y familia hemos hecho, por ejemplo. Más aún, sobre nosotros mismos y nuestro perfil sombrío.








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